Los consumidores son cada vez más conscientes de las cuestiones éticas de los ensayos con animales y exigen nuevos tipos de productos. Las empresas se están moviendo rápidamente para formar parte de este movimiento, y en la Unión Europea, India, Israel y Noruega ya se han implementado prohibiciones, por lo que es ilegal probar cosméticos en animales dentro de las fronteras de esos países o vender cosméticos que han sido probados en animales en otras partes del mundo.
En los Estados Unidos, la industria cosmética también ha dado grandes pasos adelante. Hace dos décadas casi todos los productos se probaban en animales, pero ahora muchas empresas se enorgullecen de haber eliminado los ensayos con animales de sus prácticas o de haberlos reducido hasta en un 90%. Esto se debe en parte a que muchas empresas de cosméticos han financiado la investigación de alternativas a la experimentación con animales, y en parte a que la mayoría de los ingredientes utilizados en los cosméticos de hoy en día ya han demostrado ser seguros después de años de uso.

Todos estos son cambios positivos, pero siguen existiendo retos importantes. Una de las mayores es que China, que representa un importante mercado mundial de cosméticos, exige que todos los productos que se venden en su suelo se sometan a pruebas con animales. En la práctica, esto significa que las empresas de cosméticos con políticas libres de crueldad en Europa o en los EE.UU. están obligadas por ley a enviar muestras de sus productos a los laboratorios locales chinos, para que se utilicen en pruebas con animales, si quieren hacer negocios en el país.
Además, incluso si una empresa afirma producir cosméticos libres de crueldad, vale la pena señalar que el término puede significar cosas diferentes, especialmente en los EE.UU., donde no está regulado oficialmente. En algunos casos, una empresa puede no probar los productos finales en animales, pero puede probar compuestos separados. También puede significar que compran ingredientes de compañías que hacen pruebas en animales, aunque no lo practiquen ellos mismos.

¿Por qué era necesario realizar ensayos con animales?

Durante mucho tiempo, este ha sido considerado como el método científico más riguroso para probar la seguridad y eficacia de muchos productos de consumo, incluidos los cosméticos. Los investigadores querían evaluar el riesgo de exposición a corto plazo a través del uso normal de cosméticos o del contacto accidental con los ojos o la piel. También querían comprobar los efectos de la exposición a largo plazo a algunos de los ingredientes de los cosméticos, y si podían surgir problemas de salud como cáncer o anormalidades en el desarrollo.
Muchos de esos investigadores pensaron (y algunos todavía lo hacen) que no entendemos lo suficiente la complejidad del cuerpo humano para diseñar ensayos adecuados y sin animales. Ellos creían que experimentar con animales es lo que más se acerca a experimentar con el cuerpo humano.
Sin embargo, a medida que avanzaban los métodos y herramientas científicas, esta idea ha sido cuestionada. “El uso de animales para probar un producto diseñado para los seres humanos es arcaico e ineficaz, además de poco ético, ya que estas pruebas no producen los resultados más rigurosos posibles. Científicamente, ahora son menos robustos que algunos de los nuevos métodos que se han desarrollado, como los cultivos celulares o las pruebas con muestras de piel humana”, dice Anissa Putois, portavoz de PETA France.

Técnicas in vitro

Los nuevos productos, especialmente los que contienen nuevos ingredientes, todavía necesitan ser rigurosamente probados por razones de seguridad. Este método consiste en realizar una prueba en un entorno controlado, fuera de un organismo vivo, bajo un microscopio, por ejemplo. En este contexto, los científicos pueden estudiar y probar compuestos en cultivos celulares humanos. Casi todos los tipos de células humanas y animales se pueden cultivar en el laboratorio.
Incluso ha habido avances en la inducción de células para que crezcan en estructuras tridimensionales, como los órganos humanos en miniatura. Un importante avance reciente ha sido el diseño de una prueba in vitro conocida como Corrositex, una especie de piel sintética que puede utilizarse en lugar de animales para probar productos químicos en busca de corrosividad cutánea.
Las muestras de tejido humano también se pueden utilizar en el laboratorio y son muy útiles para determinar la seguridad de un producto. El tejido humano puede donarse mediante cirugía (por ejemplo, después de una biopsia o una cirugía estética) o puede recolectarse después de la muerte de una persona.

Voluntarios humanos

Los voluntarios humanos también pueden ahora reemplazar a los animales en estudios específicos, en etapas avanzadas del proceso de prueba. En la actualidad es común que las pruebas de sensibilidad cutánea de los cosméticos se basen en el trabajo realizado con voluntarios humanos.
El uso de una técnica innovadora conocida como microdosificación también puede utilizarse en voluntarios para medir cómo se comportan las dosis muy pequeñas de un producto en el cuerpo humano, reduciendo así el riesgo de toxicidad. Recientemente, también han sido útiles los modelos informáticos, ya que se pueden modelar diferentes órganos y utilizarlos para realizar experimentos basados en la información y los datos estadísticos existentes.
Seguir concienciando a los consumidores y hacer campaña para que las empresas sean más transparentes en torno a estas prácticas será clave para promover el cambio.

JMG
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