Está siendo un verano un poco atípico aquí en España, pocos días de sol pero días muy calurosos, con lo que ir a la playa o a la piscina no apetece tanto como en otros años. Pero hay gente que quiere estar morena sí o sí y para ello usan la tecnología para conseguirlo… estamos hablando de las cabinas de Rayos UVA…

Una sesión de bronceado puede costar de media unos 15 euros. No obstante, detrás de este precio tan atractivo que promete un tono de piel tostado, se esconde un alto riesgo de desarrollar melanoma y cáncer de piel. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya alertó sobre la peligrosidad de estas máquinas de rayos UVA artificiales en 2009 por ser un factor causante de cáncer de piel. Diez años después, en España todavía no hay una normativa nacional actualizada después de las alertas mundiales que advierten que el uso de las cabinas puede ser nocivo e, incluso, mortal.

«En España un 40% de los cánceres tipo melanoma pueden deberse al uso de las cabinas de bronceado artificial», asegura Anna Tuneu, dermatóloga miembro de Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV). Aun así, el Real Decreto que regula la venta y utilización de los aparatos de bronceado es del año 2002, antes de que los estudios que demostraban su peligrosidad salieran a la luz. «Muchas personas no son conscientes de este riesgo, otras hacen oídos sordos a las advertencias que realizamos constantemente los dermatólogos, incluso la administración no se ocupa suficientemente de controlar las cabinas de UVA», señalan desde la Fundación Piel Sana de la AEDV. Tuneu, lo compara con el tabaco «también sabemos que fumar produce cáncer y no está prohibido».

El ejemplo francés

En este sentido, la intención de la AEDV es reclamar una regulación que limite el uso de estas máquinas igual que ha hecho Francia. Allí, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES) publicó un informe que muestra el riesgo de las cabinas de bronceado artificial. El estudio, elaborado por la petición del Ministerio de Sanidad francés, establece que el 43% de los melanomas en los jóvenes franceses podría atribuirse al uso de estas cabinas antes de los 30 años y que las personas que han usado estas máquinas al menos una vez antes de los 35 años presentan un riesgo 59% mayor de desarrollar un melanoma.

“El 43% de los melanomas en los jóvenes franceses podría atribuirse al uso de estas cabinas antes de los 30 años

La radiación solar no es mala, sino imprescindible para la vida de las personas, animales y plantas. «El problema es si nos pasamos en su exposición, sobre todo en los primeros años de vida, ya que la radiación ultravioleta (UV) daña nuestro ADN celular, lo que puede provocar cáncer y melanoma», explica Tuneu. Sebastián del Busto, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), tampoco recomienda la utilización de cabinas de rayos UVA con motivos estéticos y coincide con la dermatóloga en que una exposición inadecuada aumenta las posibilidades de sufrir cáncer de piel.

Sí existen dispositivos de fototerapia médicos cuyo uso es recomendable, ya que es un tratamiento muy eficaz para enfermedades como la psoriasis, el linfoma cutáneo o la insuficiencia renal. «Con ellos se puede regular la intensidad y el tiempo de radiación y tienen unos controles de radiación rigurosos. El dermatólogo y las enfermeras de esa unidad evalúan el tipo de piel para impedir que lo utilicen pacientes de riesgo alto de cáncer. También se evitan las quemaduras y se procura que el tratamiento se realice de forma progresiva usando la dosis mínima eficaz y suspendiéndolo en cuanto el paciente mejora, para evitar la acumulación excesiva de radiación», señala Tuneu.

Controles mínimos

Estos controles son mínimos, si no inexistentes, en los centros líderes en bronceado de España. En The Beauty Concept (TBC), un centro de belleza y medicina estética, cuando llega un cliente el primer paso es determinar su tipo de piel para establecer las sesiones necesarias para conseguir el bronceado buscado. No obstante, ningún especialista interviene en el proceso para asegurarse que el tratamiento sea inocuo para el cliente en cuestión.

Solo participa un dermatólogo si una persona presenta una patología en la piel, ya que «las personas que atienden en recepción tienen un curso homologado para informar de los rayos UVA, recomendar y establecer las sesiones necesarias», indica Paz Torralba, directora de TBC, quien asegura que el bronceado sigue siendo seguro por los filtros de las máquinas que «no dejan pasar los rayos nocivos».

En otros centros, como los de Solmanía, ni siquiera hay una medición previa del fototipo de la piel y es el cliente quien elige el tiempo que permanece en la cabina, un mínimo de 5 minutos y un máximo de 20. Aun así, lo más peligroso de estas máquinas es que también se venden por internet en plataformas de segunda mano como milanuncios.com o Vibbo por un precio que varía entre los 2.000 y 3.000 euros.

Cabina de rayos UVA con lámparas fluorescentes

«Las cabinas de bronceado emiten radiación ultravioleta tipo UVA, que son los rayos solares que producen menos quemaduras y cáncer de piel, pero lo hacen a una intensidad mucho más elevada que la que nos ofrece el sol natural», aclara Tuneu. En la industria del bronceado, prima el uso de dos tipos de lámparas de rayos UVA: las fluorescentes y las de alta presión. Según la AECC, las primeras exceden de dos a cinco veces la intensidad de la radiación ultravioleta natural y las segundas emiten una radiación UV entre 20 y 100 veces superior a la del sol.

Como explican desde la Fundación Piel Sana de la AEDV, el cáncer de piel tiene un periodo de incubación de 20 años, lo que provoca que sea ahora cuando empiecen a surgir las consecuencias del uso de estas cabinas. Fue en la década de los noventa cuando empezó la moda del bronceado artificial y lo que ocurrirá en un futuro es «fácil de suponer», en palabras de la fundación. «Las consecuencias serán nefastas».

De momento, los datos de la AECC, que muestran las cifras de diagnósticos al año desde 2012 hasta 2018 revelan un claro incremento. En solo seis años han aumentado en 238 los casos de melanomas al año y 2.007 las personas diagnosticadas de otros tipos de cánceres de piel.

¿Por qué son perjudiciales?

El sol produce alteraciones en el ADN, lo que aumenta el riesgo del cáncer de piel por los posibles errores en la reparación de la dermis. Las cabinas emiten una concentración mucho mayor a la natural que llega del sol, por lo que «aumentan este riesgo mucho más», explica Anna Tuneu. La piel, como señala la Fudación Piel Sana, «tiene memoria» y acumula la radiación de forma irreversible produciendo un daño difícil de restaurar. El aumento de riesgo de padecer cáncer o melanomas no es la única consecuencia del uso de estas máquinas. También aceleran el envejecimiento cutáneo con aparición de manchas y producen una pérdida de la elasticidad.

JMG
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